Apenas han pasado diez días desde que la Reserva Federal anunciara la
puesta en marcha de una tercera ronda de estímulos con el fin de
reactivar la economía estadounidense (QE3 Quantitive Easing) y ya son
muchas las voces al otro lado del Atlántico que dudan de la efectividad
de este plan. Los últimos en postularse en contra del QE3 han sido los analistas de Morgan Stanley a través de un informe que considera insuficiente la cuantía de estas nuevas inyecciones de capital.
En una nota dirigida a sus clientes por el jefe de la sección de análisis de mercados, Adam Parker, la entidad afirma que “el QE3 probablemente no será suficiente para conseguir impulsar a los mercados de valores y no nos sorprendería en absoluto ver a la Fed verse obligada a aumentar este programa (es decir, a aprobar un QE4)
antes de fin de año”. Estas perspectivas cobrarían todavía más cuerpo
si los datos macroeconómicos y las noticias corporativas siguen
deteriorándose como lo han hecho durante las últimas semanas.
Parker
insiste en señalar que la magnitud de las medidas de estímulo son menos
consistentes a las del QE1 y QE2 y pone como ejemplo la limitada
reacción que han registrado los mercados en los primeros días desde la
aprobación de las últimas medidas. No obstante, desde que se anunciaron
estos nuevos estímulos el pasado 14 de septiembre, el Dow Jones, S&P
500 y Nasdaq Composite acumulan repuntes de en torno a un 2%. En el
caso del índice de tecnológicas, en los últimos días ha recuperado su
mejor nivel desde noviembre del 2000, mientras que los otros dos se
mueven en máximos desde finales de 2007.
A estas críticas se ha sumado el presidente de la Fed de Filadelfia, Charles Plosser,
contrario a toda medida que incurra en un aumento de la inflación,
quien aseguró que está en desacuerdo con la decisión de poner en marcha
un programa ilimitado de compra de activos, comenzando con 40.000
millones de dólares mensuales en valores respaldados por hipotecas.
Plosser sostiene que muchos de los impedimentos para bajar la tasa de desempleo desde el 8.1% son estructurales
en su naturaleza, y por lo tanto no pueden ser tratados con soluciones
de política monetaria. Las perspectivas de crecimiento de la economía
que maneja Plooser se sitúan en el 2% para este año y en cerca de un 3%
para 2013 y 2014.