No ha habido sorpresas. El Tesoro ha colocado sin grandes problemas su deuda a corto plazo, a pesar de que la demanda ha sido ligeramente inferior y que la rentabilidad ha aumentado hasta un 27%
en el más corto de los plazos. Un total de 4.000 millones de euros en
letras a 3 y 6 meses para dar por finalizado el mes de septiembre en lo
que a emisiones de deuda se refiere.
Concretamente, el Tesoro ha vendido 1.400 millones en letras a 3 meses para las que la rentabilidad se ha encarecido del 0,946% que pagó en agosto al 1,203% actual. No
en vano, la presión en el secundario ha crecido ligeramente en
comparación con la de entonces y la prima de riesgo se encontraba antes
de la subasta en los 420 puntos básicos. Además, la demanda ha caído
ligeramente, de 3,35 veces a 3,29 veces la oferta. En cuanto al plazo
más largo, se han vendido 2.583 millones de euros, a un tipo del 2,21%
-un 9% más caro que en la anterior- y con un ratio de cobertura de 1,83
veces la oferta.
Y
es que los inversores esperan desde que el pasado 6 de septiembre el
Banco Central Europeo anunciara la reactivación de su programa de compra
de bonos con condiciones, un rescate que no acaba de llegar y eso se ha
traducido en un nuevo repunte del diferencial, que había caído por
debajo de los 400 puntos básicos y que en los últimos días se mueve en el entorno de los 425 puntos básicos.