La reunión de este jueves del Banco Central Europeo es clave para
España y el resto del continente. El mercado espera que su presidente,
Mario Draghi, concrete las acciones de compra de bonos de los países que
lo necesiten y que relaje los requisitos para los activos que acepta
como colateral en los préstamos. Ante las elevadas expectativas del
mercado, el economista italiano ha vuelto a caldear el ambiente y el lunes aseguró que está dispuesto a comprar deuda con un vencimiento de hasta tres años de aquellos países que lo soliciten.
De esta forma, anima a que España centre sus emisiones en estos plazos
tres días antes de la primera subasta de bonos tras el descanso estival.
El mensaje emitido ayer por el presidente del BCE insiste en la idea
lanzada hace un mes. Pero la falta de concreción provocó entonces la
decepción del mercado y ahora los expertos dudan entre esperar mucho o
nada de la reunión del jueves. En este sentido, los analistas de RBS
señalan en un informe que la reunión del BCE no va a ser un factor
decisivo para España. En el documento, la entidad británica señala que el mercado español va a seguir estando peor que el resto y advierte a los inversores de que deberían optar por la recogida de beneficios.
Aunque
una relajación de los requisitos para los colaterales y los primeros
pasos para la compra de deuda serían positivos, en general, para el
mercado no soluciona el problema de fondo de nuestro país: no hay
crecimiento en España y esto seguirá pesando sobre la deuda soberana y
sobre nuestro sistema financiero.
Por su parte, los analistas de Bankinter señalan que “hay demasiadas expectativas para una más que probable decepción.
En nuestra opinión, el BCE reiterará su mensaje de disposición a
activar el programa de compra de bonos u otra herramienta, pero solo
cuando los gobiernos hayan puesto en marcha las compras de bonos con el
paquete de asistencia europeo”. El mensaje del lunes suena a ‘déjà vu’ y
el mercado necesita acción.
Philippe Waechter, economista jefe de la gestora de fondos Natixis Asset Management, subraya que lo principal este jueves es “qué método de intervención está dispuesto a utilizar el BCE”. "Fijar un tipo máximo de spread frente a Alemania no es posible sin socavar la credibilidad del BCE", apunta.
Otra
prueba de que a los inversores no les basta el mensaje de buenas
intenciones es que la prima de riesgo española apenas bajó tres puntos
básicos durante la sesión del lunes, pese a conocerse a última hora las
palabras de Draghi y cerró en 547 puntos básicos. El diferencial español
volvió a recuperar hace una semana la barrera psicológica de los 500
puntos y el viernes pasado volvió superar incluso los 550 puntos, con un
bono a 10 que parece haberse instalado el 6,8%.
Las últimas
decepciones que se ha llevado el mercado y, sobre todo, la férrea
oposición alemana a la compra de deuda han desanimado totalmente a los
inversores. Y es que a medida que se acerca la fecha de la reunión, Alemania intensifica su oposición ante cualquier medida que pueda adoptar Mario Draghi . De hecho, el ministro de Economía del país, Philipp Rösler, ha advertido de los riesgos que tiene una compra de bonos en el repunte del IPC de la eurozona mientras el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ha
amenazado con dejar su cargo si el BCE reactiva el programa de recompra
de deuda periférica, parado desde marzo, para aflojar la tensión en los
mercados.
También el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, mostró su oposición a la adopción de otras medidas fijar unos spreads máximos.
"a nadie le sirve que se fijen políticamente los tipos de interés" y
que estas tasas son, precisamente, "un reflejo de los problemas reales
existentes" en determinados países, como "la falta de capacidad
competitiva" o "reformas pendientes".
Nueva prueba de fuego
No
obstante, antes de que se conozca el desenlace final de la decisión del
BCE, el Tesoro español pondrá a prueba de nuevo su credibilidad en los
mercados y celebrará una subasta de deuda en la que espera colocar
entre 2.500 y 3.500 millones de euros en bonos a tres años con cupón del
4%, títulos a 4,2 años con cupón del 4,25% y bonos a 1,7 años con cupón
del 3,4%.
El organismo espera obtener el mismo éxito que en
la emisión celebrada el pasado 28 de agosto, en la que colocó más del
máximo previsto y, además, logró rebajar de forma significativa la
rentabilidad de los títulos.
Asimismo, la emisión coincidirá
también con la visita de la canciller alemana, Ángela Merkel, a España,
donde se reunirá con Mariano Rajoy y posteriormente acudirá a la
celebración del encuentro empresarial hispano-alemán.