El economista Nouriel Roubini cree que Alemania "podría llegar a
aceptar" una compra de deuda española sin condiciones si el Banco
Central Europeo lo considera necesario. Roubini, que acaba de regresar a
Nueva York tras una gira de dos semanas por Europa, ha explicado que
hay "un claro y serio distanciamiento" entre el Gobierno de Angela
Merkel y el Budesbank.
Mientras el Ejecutivo "considera
imprescindible salvar a España e Italia para la supervivencia de la
Eurozona", el banco central tiene serias dudas de que España pueda salir
adelante, incluso si acaba solicitando la activación del Fondo de
Estabilidad Financiera y el BCE compra deuda española. "Si la Eurozona
acaba por romperse pese a todo, ocasionaría graves daños a los balances y
la credibilidad del banco", añadió Roubini.
Según el profesor de la Universidad de Nueva York, "la situación de España es insostenible y el BCE no tenía otra opción que empezar a hacer algo",
aunque añade que en el Consejo de Gobierno del banco "muchos creen que
es un caso muy cercano a la insolvencia que requerirá un programa de la
troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario
Internacional) y un rescate a medio o largo plazo".
"Aunque el Gobierno alemán ha decidido no dejar a España en manos de
la troika, muchos piensan que si España no mejora sus condiciones
económicas y financieras, un programa de la troika puede ser la mejor
opción", explicó.
Una opción que el economista ve "no muy probable hasta finales del
otoño o principios de invierno, pero es algo que no se puede excluir".
Una vez adoptada la decisión del BCE, la clave está en cuándo pedirán
España e Italia la activación del Feef. "Están ganando tiempo por el
estigma que supone y porque esperan que las meras expectativas bajen el
precio que pagan por colocar deuda lo suficiente para no tener que pedir
la activación del fondo", decía Roubini. "Pero España, seguro, y en
menor medida Italia, necesitan la ayuda del BCE y se verán forzados por
Alemania, Francia y otros socios a pedirla. Podrán esperar a septiembre
como tarde".
Roubini calcula que España e Italia necesitarán entre 3 y 4 años para que los ajustes surtan efecto y, en ese tiempo, serán necesarios billones de euros de recursos públicos.
"El BCE ha optado por una visión optimista a largo plazo en la que
consideran que los ajustes y la inyección de dinero permitirán el
crecimiento y la sostenibilidad de la deuda en los países de la
periferia sin necesidad de que ningún país salga del euro", explicaba.
"La Eurozona se puede romper, y si lo creen posible, no tiene sentido
financiar a los países periféricos con dinero del BCE. Si finalmente se
rompe, sería un desastre no sólo para la Eurozona, sino para la UE. Se
pondrían en marcha políticas proteccionistas del mercado común". Por
ello, Roubi cree mejor romper la Eurozona antes con un "divorcio
ordenado".