Admite que la economía no se ha recuperado completamente, pero no da indicios de más estímulos. Siempre que el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, abre la boca, los mercados globales reaccionan, pero muchas veces no escuchan. Al repasar las informaciones de los medios financieros sobre el discurso de anoche, resulta tal vez confuso ver que algunos titulares justifican en Bernanke la subida de las divisas asiáticas o la recuperación de los bonos de Tesoro, mientras otros califican el discurso como un non-event (acontecimiento sin importancia) porque ni siquiera habla de QE3 (la ya famosa “posible” tercera ronda de relajación cuantitativa).
En realidad, el discurso de seis páginas titulado: “Fomentar la estabilidad financiera”, se centra en la necesidad de fortalecer la regulación del sector financiero, con una gran parte dedicada a shadow banking (o banca en la sombra) definida por Bernanke como “la intermediación de crédito a través de un colectivo de instituciones, instrumentos y mercados que quedan al menos parcialmente fuera del sistema bancario tradicional”.
Más que otra cosa, el discurso tiene que ver con la necesidad de vigilar la estabilidad financiera y desarrollar reformas efectivas para el sistema financiero, que asegurarán dicha estabilidad y apoyarán a la economía estadounidense.
La interpretación de muchos medios es que Bernanke ha dejado la puerta abierta a QE3 se basa en este comentario. El argumento sería que unos estímulos adicionales pueden ser necesarios para lograr la recuperación de una economía débil. Si se une esta idea al débil Informe de Empleo del pasado viernes, se podrá concluir que todo apunta a la “posibilidad” de más medidas de mano de la Fed. No obstante, esta “posibilidad” no se refleja en ninguna señal de Bernanke de que la autoridad monetaria considera tomar más medidas.
Además, es “engañoso” leer la cita fuera de su contexto y se entiende mejor dentro del discurso. Textualmente dice lo siguiente: “han pasado aproximadamente tres años y medio desde los días más oscuros de la crisis financiera, pero nuestra economía aún está lejos de haberse recuperado por completo de sus efectos. Los altos costes humanos y económicos de la crisis ponen de relieve la importancia de tomar todos los pasos necesarios para evitar una repetición de los acontecimientos de los últimos años”.
Hace un mes, sólo “un par de miembros” de la Fed consideraban que una QE3 podría ser necesaria en el supuesto caso de un deterioro adicional en la economía, y Bernanke no ha hecho referencia a ningún cambio. Aunque el Informe de Empleo de la semana pasada ha salido peor de lo que esperaba el consenso, cabe destacar que la economía americana creó 120.000 empleos y que la tasa de paro cayó del 8,3% al 8,2%. Puede que la puerta a una QE3 quede “entreabierta”, pero esto no implica que haya algo “nuevo” en el discurso de Ben Bernanke de anoche.