Todos los inversores están a la espera del acontecimiento de la semana, la comparecencia del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en el simposio económico anual de Jackson Hole, Wyoming. A las cuatro de la tarde, hora española, el presidente de la Fed presentará un discurso titulado “Las perspectivas a corto y largo plazo de la economía estadounidense”. En el mismo evento del año pasado, Bernanke sentó las bases para la QE2, un programa sin precedentes de compra de bonos valorado en $600.000 millones para estimular la economía americana. La especulación ha dominado los mercados mundiales en las últimas semanas, y se ha hablado de todas las posibilidades desde el anuncio de una QE3 (una tercera ronda de medidas cuantitativas); una extensión del plazo de su reinversión en los bonos del Tesoro que ya mantiene en su balance; el intercambio de los bonos actualmente en balance para deuda con un vencimiento más largo; hasta incluso la posibilidad de que Ben Bernanke no diga “nada de nada”, limitándose a asegurar que “todas las herramientas están listas para cuando sean necesarias”.
Todos aguantan la respiración expectantes para ver cómo el líder de la máxima autoridad monetaria estadounidense planea tomar las riendas para “rescatar” la economía, que sigue siendo incapaz de despertar con fortaleza o reducir sus altos niveles de desempleo. En este contexto, curiosamente, no podemos hablar de “expectativas”, sino todo lo contrario. Sea cual sea el experto o la casa de análisis que firme una previsión sobre el discurso del presidente de la Fed, el término que siempre aparece está claro: la “decepción”.
“Los inversores se aferran a la esperanza de que este viernes, como el año pasado con la QE2, Bernanke aproveche el tradicional encuentro veraniego de Jackson Hole […] para dibujar los primeros trazos de una nueva ronda de estímulos conocida como QE3”, afirman los analistas de Ciovaccio Capital Management. Los expertos de Springer Financial están de acuerdo y señalan que “la renta variable tiene una adicción y es la relajación cuantitativa. El mercado está enviando una señal muy clara a Bernanke y es ‘queremos QE3 y la queremos esta semana y, si no la recibimos, la Bolsa se va a desplomar’”. Goldman Sachs insiste en que “hay varios indicadores que muestran que los inversores ya esperan más QE”, mientras que Bank of America está convencido de que “los mercados están esperando un gran anuncio por parte de la Fed”.
Pero la gran mayoría de los analistas dudan de que Bernanke cumpla con las esperanzas. Desde Capital Economics, afirman que “la corrección de las bolsas en las últimas semanas ha aumentado las esperanzas de que Ben Bernanke abra la puerta a más estímulos monetarios, tal y como hizo el año pasado. Sin embargo, el mercado quedará decepcionado”. Según los expertos de IG Markets, “a juzgar por el comportamiento reciente, los mercados esperan o el anuncio de un nuevo paquete de estímulos o una aclaración sobre las armas que quedan en el arsenal de Bernanke. En ambos casos, esto es poco más que la antesala de la decepción”.